El | Contrapunto

El contrapunto es una provocación. En esa manera de entender la coctelería (o sea, vs. el balanceo) el cóctel se presenta de una manera (tal vez un olor intenso, o un aspecto que anticipa un sabor concreto…) pero se termina de forma distinta: el sabor resulta ser suave, o completamente inesperado. Ese contraste, ese jugar con el consumidor (o comensal, si preferís), a nosotros nos encanta. Va en la sangre.
La carta en sí, ese artefacto que dejamos a los clientes para que escojan, puede parecer un cuaderno de viajes o una carta de comida. Deliberadamente ambigua, seductora, y extravagante, condensa referencias culturales de los países de nuestro viaje particular.