Slow homenajea a Francesc Bretau con todos los honores

Después de 7 años de intensa y fructífera labor, el bartender Francesc Bretau y la coctelería barcelonesa Slow concluyen la que ha sido una de las colaboraciones más singulares de la coctelería reciente. Francesc Bretau abandona definitivamente la primera línea de las barras de la city después de una vida plagada de grandes retos y haber conseguido grandes metas. Deja las trincheras para dejar paso a sus alumnos más aventajados, por eso y en reconocimiento a su trabajo, esfuerzo, dedicación y resultado, tanto durante en su etapa en Slow como en su larga trayectoria en el oficio, se invitó el pasado sábado 13 de enero a colegas bartenders, periodistas, y fans (que no son pocos) a homenajear como es debido a quien es sin duda uno de los bartenders más destacados del mundo.

En efecto, Francesc Bretau (Paco, en realidad, para todo el mundo), cede la batuta del cocktail bar a dos de sus hijos pródigos: Fran Ibars y Jaime Rebollo, que cuentan con el envidiable reto de timonear una de las barras más surtidas de la ciudad condal. Sus aportaciones mixológicas se combinarán con la coctelería clásica de siempre, las creaciones de autor de Slow y, por supuesto, con la misma dedicación y cariño en el servicio al cliente.

Un poco de historia

Slow en pocos años logró convertirse en una de las coctelerías de referencia a nivel internacional, ganando numerosos premios y menciones. La dirección creativa de Francesc Galera y el trabajo detrás de la barra del maestro Francesc Bretau han conseguido crear un espacio emblemático, elegante y canalla a la vez, donde la coctelería clásica y las creaciones de autor se sirven al ritmo de rock and roll hasta el amanecer.

Este entorno (que incluye conciertos eléctricos y acústicos y sesiones de electrónica de club en la planta superior) ha permitido al tándem desarrollar unas propuestas de cócteles innovadoras, cada vez más sorprendentes, provocativas y transgresoras.

Las inquietudes creativas de Francesc Bretau encontraron en esta su casa un lugar perfecto para expresarse prolíficamente.

Como principal ejemplo, uno de los leitmotivs que impregnan sus cócteles es el llamado contrapunto.

El contrapunto es una provocación, es esa manera de entender la coctelería (o sea, frente al balanceo) donde el cóctel se presenta de una manera (tal vez un olor intenso, o un aspecto que anticipa un sabor concreto) pero se termina de forma distinta: el sabor resulta ser suave, o completamente inesperado. Ese contraste, ese jugar con el consumidor está en la misma sangre de Slow. Es lo que ha permitido y permite que el local se nutra de una colorida y variopinta clientela que no por casualidad incluye a muchos bartenders.

La evolución de las cartas de cócteles autor en Slow (que se han servido siempre junto con los clásicos), las innovaciones en cuanto a uso de ingredientes, técnicas de elaboración, presentación y servicio se pueden comprobar hojeando las cartas originales: